Mesa del Centro:
Llanuras: Suelos derivados de aluviones depositados por la erosión eólica e hídrica, generalmente tipos xerosol háplico y feozem háplico.

Sierras: 
Suelos feozem lúvico y háplico que se intercalan con suaves litosoles que han sido afectados fuertemente por la erosión.

Eje Neovolcánico:
Zonas planas o semiplanas: suelos más frecuentes son el vertisol pélico en las semiplanas. 
Pendientes moderadas: Son frecuentes los feózem lúvicos y pélicos.

Sierra Madre Oriental:
Los tipos más comunes de suelos son: Rendiza, litosol, feozem, regosol, luvisol.

Los feozem háplicos se caracterizan por una suave capa superficial rica en materia orgánica y nutrientes, y aunque no son los mejores 
para la práctica agrícola, sí se les considera aptos. 
Representan el 31.4 % de los suelos del Estado. El drenaje interno es bueno si no tienen presencia de alguna arcilla en el subsuelo.

Los litosoles por su poca profundidad son útiles para la agricultura y el pastoreo.
Los litosoles asociados con feozem háplico en las sierras, pueden utilizarse con fines pecuarios y forestales. 
El drenaje interno es bueno.

El vertisol pélico representa el 33.65 % de los suelos del Estado y por sus características físicas se les clasifica como suelos pesados, su drenaje interno es muy lento, pero tienen gran capacidad de retención de humedad. 

Su explotación frecuentemente es agrícola.